Tal vez entonces descubramos que nuestro espléndido siglo XXI ...se hallaba aún en la edad de piedra de la psicología, y que con toda nuestra ciencia no habíamos alcanzado
todavía la verdadera ciencia de vivir, ni el dominio del mundo ni el de nosotros mismos; y que ante nosotros se abren horizontes de perfección, de armonía y de belleza, frente a los cuales nuestros soberbios descubrimientos son como torpes tentativas de aprendiz.
Todo está por consiguiente en nuestro libre albedrío, en nuestra tortuosa mente, que es quien
verdaderamente manda, aprender que a la mente la dirijo "yo"y mi ser interior está intacto, verdaderamete reconocer hijo de quién soy, hermano de mi prójimo, esencia bendita de Dios.

No hay comentarios:
Publicar un comentario